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      EEUU

      La Ruta de la Música Americana. Ruta 61 "The Blues Highway"

      Visita Chicago y conduce a ritmo de blues, rock, country y jazz por la Ruta 61, el corazón de la música americana

       

      Bienvenido a la Ruta más musical de todos los Estados Unidos, donde el blues, el jazz, el country y el rock'n roll te acompañarán allá donde vayas. La “Ruta 61” o “Blues Highway” cruza el país de norte a sur, por lo que tienes asegurados una buena cantidad de kilómetros. Emprende un viaje de lo más interesante, ya que hay mucho que ver entre el origen y el final de cada etapa. Desde estatuas de Elvis y Betty Boop, a campos de batalla de la Guerra Civil, pasando por las históricas plantaciones de algodón y el cruce entre la 61 y la 49, donde Robert Johnson pudo vender su alma al diablo a cambio de ser el más grande en el mundo del blues. Son lugares mágicos y cargados de historia que te atraparán. Los irás descubriendo con el paso de los días. Al igual que las legendarias ciudades por las que transita esta Ruta. Las más populares son Chicago, Memphis y Nueva Orleans. Chicago te permitirá pasar un día increíble, conociendo una de las ciudad más interesante del país y paseando por el lago Michigan y por sus parques y museos. En Memphis además de conocer el histórico Motel Lorraine, donde murió asesinado Martin Luther King, emprenderás un viaje a los orígenes del blues y del jazz. Pisarás trocitos de historia y visitarás lugares míticos como el “Sun Records”, donde se juntaron Elvis Prestley, Roy Orbison, Johnny Cash y Jerry Lee Lewis a tocar. Y es que la música se vive en cada tramo de la “Ruta 61”. Por eso, escuchar música en vivo se convertirá posiblemente en tu plan favorito cada noche antes de recogerte en tu hotel. Acabarás la jornada en algún club escuchando grupos tocar en directo. La pasión por la música es tal que es muy probable que te dejes seducir por museos temáticos como el Music Hall of Fame and Museum y el Johnny Cash Museum. La última gran perla de este viaje es Nueva Orleans, donde podrás visitar lugares legendarios como el French Quartet o la Bourbon Street. Es la capital de la vitalidad, de la música y del buen ambiente. Si te gusta conducir y la buena música, esta Ruta no te defraudará. ¡Disfruta del camino!

      Una experiencia creada para ti que no podrás olvidar fácilmente, disfruta de algo único.
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      Itinerario

      Aquí puedes conocer un breve resumen del itinerario del que puede ser próximo viaje. Si quieres saber más sobre él contacta ahora con nosotros desde AQUI

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      Ciudad de Origen- Chicago

      Salida del vuelo desde la ciudad de origen hasta Chicago. Después de efectuar los pertinentes trámites de llegada y aduaneros, recoge tu coche de alquiler y empieza a disfrutar de tus vacaciones. Dispones del resto del día libre para empezar a conocer una de las ciudades más interesantes de EE.UU. y empezar a degustar su deliciosa gastronomía. Alojamiento en Chicago.

      Chicago

      Los amantes de Nueva York tendréis el corazón dividido en cuanto pongáis un pie en Chicago. Es también la ciudad de los rascacielos, pero con una vida y un carácter que posiblemente os hagan por unas horas ser infieles a la Gran Manzana. El centro de la ciudad es el barrio de The Loop. Aquí se encuentra el Parque Millenium Park, con sus opulentas y gigantescas esculturas. No te olvides de sacarte una foto junto al Cloud Gate o la Crown Fountain. ¡Y prepárate para seguir haciendo fotos! Chicago es de esas ciudades que te mantienen con la boca abierta vayas donde vayas. Pocas sensaciones pueden ser más placenteras que escuchar música al aire libre bajo la estructura del Jay Pritzker Pavillion. Además, en The Loop encontrarás una gran oferta cultural y algunos de los rascacielos más famosos de la ciudad. Desde aquí se accede también al Navy Pier, una maravillosa forma de comenzar el día. Abre a las 10 de la mañana y nos presenta una de las mejores vistas del lago Michigan y algunos de los mejores planes de la ciudad si vamos con niños. La Noria y el museo infantil son siempre una apuesta segura. Desde aquí, tendrás acceso a alguna de las embarcaciones que ofrecen un agradable tour por el lago Michigan. (Nota. Excursión no incluida). Para ver la ciudad desde otra perspectiva, nada mejor que subir hasta lo más alto, concretamente hasta coronar la Willis Tower (antiguamente conocida como Sears Tower), a más de 400 metros de altura. Podrás apreciar la modernidad de una de las urbes más interesantes de los Estados Unidos. Desde aquí divisarás la Michigan Avenue, la "Milla de Oro" de Chicago. Cuando bajes puedes acercarte hasta aquí. Te estarán esperando las tiendas más exclusivas, una oferta gastronómica amplísima y el ambiente más selecto. Este barrio también es el lugar ideal para contemplar la arquitectura de la ciudad. No hace falta ser un erudito en la materia para disfrutar recorriendo la South Michigan Avenue o la State Street. Al sur de The Loop, los amantes del arte tienen una cita con los mejores museos de la ciudad. Nuestros preferidos son The Art Institute of Chicago -donde el tiempo parece detenerse entre sus valiosas obras de arte- y el Museo de Ciencias Naturales, donde podrás conocer a T-Rex Sue. ¡No te olvides de preguntar por él! (Nota. Para entrar en los museos y ahorrarte las colas en las principales atracciones de la ciudad, muchos viajeros optan por comprar la CityPass. Echa cuentas para ver si te compensa, pero piensa que te hará ganar mucho tiempo al evitarte horas de espera que podrás invertir en visitar más rincones de la ciudad). Para acabar el día, nada mejor que deambular por el Lincoln Park, al norte de la ciudad. Sus mayores atracciones son el Zoo y el estanque Caldwell Lily Pool. Por la noche, disfruta del ambiente en los afamados clubes de jazz de la ciudad. Alojamiento en Chicago.

      Chicago - Joliet - Wilmington - Braidwood - Pontiac - Towanda Avenue - Springfield - Saint Louis

      Antes de partir hacia Saint Louis, puedes aprovechar para ver algo de lo que no pudiste visitar ayer o para acercarte a la Universidad de Chicago y a Hyde Park. Eso sí, piensa que te separan de Saint Louis casi 500 kilómetros. Son casi 5 horas por la carretera 55, así que carga tu teléfono o tu iPod de canciones de Robert Johnson, Muddy Waters y BB King... Y ¡prepárate para ponerte en Ruta! Al volante irás descubriendo hitos de épocas pasadas, desde pequeños pueblos culinarios y autocines, hasta estaciones de servicio antiguas (1920-1960) y autorrestaurantes. Esta es una etapa famosa porque forma parte de varias rutas, la 66 y la 61, entre otras. Por eso, te encontrarás por el camino con decenas de coches que están haciendo el mismo recorrido que tú. A buen seguro serán de nacionalidades bien dispares, así que es un buen ejercicio multicultural el mezclarse y coincidir en algunas de las visitas más típicas de la jornada. A buen seguro que se hace más ameno el día en carretera y, quién sabe, a lo mejor te llevas un amigo al otro lado del planeta. La primera parada puede ser Joliet. No hará ni una hora que habrás salido de Chicago, pero el teatro Rialto bien vale una parada. Si crees que es muy pronto para detenerte, sigue tu ruta hacia Wilmington, donde podrás fotografiarte bajo el ‘Gemini Giant’ y hacia Braidwood. Allí te esperan varias réplicas de Elvis, Betty Boop o the Blues Brothers, además de cafeterías que te trasladarán a los años 60. Como habrás comprobado, aquí el tema de la gasolina no es un problema. No hay que confiarse y apurar el depósito, pero es muy habitual encontrarse con gasolineras incluso en los pueblos más pequeños. Un buen ejemplo es la que te encontrarás en Odell. ¡Desearás parar a repostar! Otro de los consejos es utilizar un buen GPS. La “Ruta 61” está perfectamente señalizada, pero te será muy útil si te sales del camino para hacer alguna visita. Los cruces de camino son tan habituales que agradecerás algo de ayuda en ciertos momentos. Las paradas en Pontiac y en Towanda son opcionales, aunque no por ello poco atractivas. Si te detienes en Pontiac no te olvides de visitar su museo y disfrutar de los murales que decoran algunas fachadas. En Towanda, podrás pasear por la carretera por la que pasó originalmente la “Ruta 66”. La carretera es muy cómoda por esta zona y te invitará a deleitarte con el paisaje. Extensiones casi infinitas de maizales o gigantes que antaño eran el reclamo de los mecánicos del lugar. Depende de a la hora que llegues, Springfield puede ser un buen lugar para comer. Como atractivos, la ciudad es conocida por albergar la casa de Abraham Lincoln, el Capitolio y por la belleza del lago Springfield. Desde aquí hasta St.Louis hay una hora y media de camino, así que te aconsejamos hacer el trayecto sin parar para tener tiempo de visitar la ciudad. Además del béisbol y el blues, los dos tótems de Saint Louis, su tercer emblema es el Gateway Arch. Está muy cerca del Eads Bridge, así que puedes aprovechar para visitar los dos lugares. El puente es famoso por ser el primero que unió ambas orillas del río Mississipi, que no es cuestión baladí, en tanto en cuanto una pertenece al estado de Missouri y la contraria al de Illinois. Para ir cerrando el día, nada mejor que perderse por algún bar que produzca cerveza propia. Abundan, así que no te será difícil localizar uno. Para cenar, una buena opción puede ser adentrarse en The Hill, un nido de restaurantes italianos. Y no hablamos de cualquier restaurante italiano, sino hablamos de que aquí se concentran alguno de los chefs más importantes del mundo. Uno no puede venir a Saint Louis y no escuchar blues en vivo en algún local. Pregunta cuál es el local de moda, seguramente en el barrio de Soulard, y no dudes en disfrutar de los acordes de los más grandes. Alojamiento en Saint Louis.

      Saint Louis - Nashville

      Después de un día memorable como el de ayer, hoy te mereces un buen desayuno americano, con café, tortitas, huevos, patatas fritas y bacon crujiente. Y si te sobra espacio, un bagel. Te aconsejamos que dediques la mañana a visitar Saint Louis y que te reserves toda la tarde para cubrir la distancia entre el punto en el que te encuentras y tu siguiente destino: Nashville, el hogar de la música country, del Grand Ole Opry y sede del programa de radio más antiguo del mundo que puso de moda la música country. Por eso, hay que aprovechar el tiempo aquí en Saint Louis. Una de las visitas obligadas antes de partir es Forest Park. Es el parque que a todos nos gustaría tener en nuestra ciudad. Un pulmón abierto a la ciudad con espacio para el paseo, con instalaciones para la práctica de más de una decena de deportes y con museos y hasta un zoológico -que además es gratis y es uno de los más grandes del mundo-. Si viajas en temporada de calor, puedes desplazarte hasta el Citygarden, refrescarte en sus fuentes y chorros de agua y, de paso, disfrutar de varias piezas de arte expuestas al aire libre. Es una experiencia interesante, ya que pocas veces puedes tocar obras de arte y mucho menos subirte en ellas. Si eres más de ir a museos, Saint Louis es tu ciudad. El Pulitzer Foundation for the Arts o el Museo de Arte Contemporáneo son sólo una pequeña representación. Por último, si eres amante de la naturaleza, no puedes perderte el jardín botánico. Es majestuoso, sobre todo si viajas en primavera y puedes contemplar sus cerezos en flor. De Saint Louis hasta Nashville, te separan 4 horas y media. Cambiarás el estado de Misuri por el de Tennessee y transitarás por varias carreteras. Primero la 64, luego la 57 y, para acabar, la 24, que te conectará con la meta del día. Durante el camino, podrás parar en cualquier restaurante para comer y continuar tu recorrido. A cada salida de la autovía, verás carteles que te indicarán qué restaurantes y qué servicios encontrarás si optas por salir de la carretera, así que sólo tienes que esperar a localizar lo que quieras. Alojamiento en Nashville.

      Nashville

      ¡Bienvenido a la ciudad del country! Y de la calma, sobre todo si tu visita coincide con el fin de semana. Te sorprenderá comprobar que los sábados algunas tiendas levantan sus barreras a partir de las 12 de la mañana. Y es que en Nashville, ¡cuántas más vueltas al reloj dan las agujas mejor se pasa! El centro de la ciudad se concentra en los barrios de The Gulch, Pie Town y Rolling Mill Hill. Aquí se encuentran dos de nuestros lugares favoritos en la ciudad: Country Music Hall of Fame and Museum y el Johnny Cash Museum. El Salón de la Fama de la Música Country posee en su interior grandes dosis de entretenimiento y el museo sobre el rey de la música country es un auténtico panteón de tesoros y fetiches. De hecho, a buen seguro que escuchas su música incluso cuando vayas por la calle. Es tanta la pasión que siente esta ciudad por este estilo musical, que hay instalados altavoces por algunas zonas para amenizar la jornada. Mientras esperas a que llegue la tarde, tienes la oportunidad de descubrir que no todo aquí es música. ¡Hay mucho más! Puedes visitar el baño de hombres del Hotel Hermitage, dar un paseo por el río Cumberland o aprovechar tu coche para ir a ver la única réplica del Parthenon griego, situado en el Centennial Park. Nashville es, a su vez, un buen paraíso para las compras. Si eres de los que viaja con la maleta medio vacía para ir cargando durante el camino, ésta será una de tus paradas preferidas. Piérdete en alguno de los centros comerciales y outlet y ¡disfruta del shopping! De noche, regresar al Down Town, al centro de la ciudad. Nashville parece despertar de su letargo y las calles y locales se llenan de gente y de cowboys. Esto es sólo el preludio de cómo es la noche aquí. Whisky y cerveza local son las bebidas que suplen al agua a estas horas. Lugares como Printers Alley o Broadway Street son una apuesta segura. Alojamiento en Nashville.

      Nashville - Parker’s Crossroads - Memphis (Visita opcional a Graceland)

      Depende de la estación del año que hayas escogido para realizar tu viaje, pero es muy frecuente que las temperaturas y la humedad vayan subiendo a medida que te desplazas hacia el sur. Ya te habrás dado cuenta, pero los conductores americanos que recorren esta Ruta son extremadamente amables. Te cederán el paso siempre que puedan y los que vayan a velocidades más reducidas conducirán por el carril de la derecha. Y es que la 40 es una autovía muy cómoda. Nuestra recomendación es que hagáis el trayecto de una vez o con alguna pausa técnica. Quizá, lo único reseñable sea Parker’s Crossroads, un campo de batalla de la Guerra Civil que se conserva tal y como fue y que cuenta con un microcentro de interpretación en el que te explicarán todos los detalles de las contiendas que aquí se libraron. En cuanto llegues a Memphis, puede ser una buena opción el ir al hotel, ponerte cómodo y salir a conocer la ciudad. La primera parada es obligatoria: Sun Records. Te aconsejamos el tour por su interior o bien que llegues habiendo leído quién ha pasado por estos estudios y quién era Sam Philips, el auténtico gurú de la música norteamericana. Aquí debutaron iconos de la música como Elvis Presley o Johnny Cash. Es famoso también por haber albergado uno de los momentos más mágicos del mundo de la música en toda su historia, ya que en este lugar se juntaron Elvis Presley, Roy Orbison, Johnny Cash y Jerry Lee Lewis a tocar juntos un invierno de 1956. Tanto si eres un fan de Elvis como si no, tampoco puedes perderte la visita a Graceland. (Nota. Entrada no incluida). No sólo por ver la casa donde vivió uno de los iconos más grandes de la música, sino por todo el ambiente y la industria que ha florecido a su alrededor. Hay museos, tiendas, fans y dobles que te harán pasar una tarde increíble. Antes de que caiga la noche, es el momento de acercarse al Downtown y reencontrarse con el río Mississippi. El paseo es muy agradable y te ayudará a hacerte una idea de cómo es la ciudad. De hecho, si vas bien de tiempo incluso puedes cruzar en coche hasta la Isla de Mud por la A.W.Willis Avey y perderte entre toda su oferta de ocio, cultura y restauración. Para acabar el día, nada mejor que recorrer la Beale Street, repleta de locales con música en vivo y escuchar las mejores bandas de soul y rock del panorama musical local. Alojamiento en Memphis.

      Memphis

      Si tienes la suerte de que este día cae en domingo, no dudes en visitar una misa gospel. Con el alma en paz, estarás preparado para ir al motel Lorraine, el lugar donde asesinaron a Martin Luther King. No te pierdas el Museo Nacional de los Derechos Civiles y un parque levantado en su memoria, bañado por el lago Mckellar. Cambiando de escenario. Aunque sea un apunte más terrenal, muy cerca de aquí se encuentra uno de los mejores restaurantes de la ciudad de cerdo adobado y hecho en barbacoa. Si viajas con niños, te recomendamos visitar el Zoo. Está considerado uno de los cinco mejores de todo Estados Unidos y de los pocos que cuentan con osos panda entre sus huéspedes. Otra gran oferta de ocio y un buen lugar para comer es la isla de Mut, si es que ayer no la visitaste. Está repleta de restaurantes, museos y atracciones que harán disfrutar a toda la familia. La tarde noche está estrechamente ligada a la música. ¿Qué mejor que una visita a la fábrica de guitarras Gibson o al Museo Stax de la música Soul? Son visitas legendarias, que te harán apreciar la música como jamás lo habías hecho, además de aportarte perspectivas que jamás pensaste que existían. ¡Es un lujo para los sentidos! Si estas dos sugerencias no colman tus ansias de música, adéntrate en el Museo del Rock’n Soul. No es ni mucho menos el más grande de los museos de la ciudad, pero es, quizás, uno de los más carismáticos y auténticos. Aquí podrás hacer un repaso de la historia de este género y conocer los detalles de sus máximos exponentes. Como propuesta cultural para la noche, te sugerimos que visites el Teatro Orpheum. Cuenta con uno de los mejores equipo de programación del país y es habitual desde los últimos años poder asistir aquí a grandes producciones de Broadway. Por eso, mira con tiempo qué espectáculo alberga y hazte con una entrada. Otra opción es dirigirse al BB King Boulevard y disfrutar de la música en directo en algunos de sus locales. Si sabes tocar un instrumento podrás subir al escenario a tocar con la banda del momento. Alojamiento en Memphis.

      Memphis - Tunica - Clarksdale - Vicksburg

      Dile adiós a Memphis porque ha llegado el momento de adentrarse en el corazón del blues. Hoy llegaremos hasta Vicksburg por la ruta que recorre el Delta del Mississippi. Por la 61, a poco menos de una hora y de camino a Clarksdale, el único punto reseñable es Tunica. Conocida como la “puerta del blues”, aquí podrás visitar el Gateway to the Blues Visitors Center & Museum y conocer el origen del blues del delta. Tunica es también famosa por sus casinos. Si el juego y el azar no son lo tuyo, desde Memphis hasta Clarksdale hay poco más de una hora y media. Has llegado al corazón de la “Ruta 61” y lo entenderás enseguida. Aquí se inspira blues y se espira soul las 24 horas del día. Clarksdale vive por y para la música. De hecho, si viajas entre primavera y verano tienes grandes probabilidades de coincidir con algún festival interesante. La ciudad en sí es peculiar. Cuanto más vayas descendiendo al sur, más llamativas serán tus paradas. Aquí abundan las casas señoriales y las tiendas de ropa y de música. De hecho, si ves en la fachada Rock & Blues Museum verás que se asemeja más a un comercio que ha ido acumulando fetiches que a un museo. Pero aún así, te recomendamos su visita. Muy diferente es el Delta Blues Museum. Desgrana las entrañas del blues, su historia y su presente gracias a multitud de objetos y grabaciones de los más grandes de este estilo musical. Además, podrás pasear entre una gran colección de objetos de dos grandes de la música como Muddy Waters o BB King. El centro de la ciudad, el Downtown, lo marca la East 2nd Street con Delta Avenue, Yazoo Avenue e Issaquena Avenue. Esto, por así decirlo, sería el casco antiguo de la ciudad. Te esperan edificios de una planta con multitud de tiendas y restaurantes que te recordarán el más puro estilo americanos. Por aquí hay varios aparcamientos gratuitos, así que no tendrás problema para dejar el coche. Antes de partir hacia Vicksburg, entra en el Ground Zero Blues Club, propiedad de Morgan Freeman, y cuyo cartel musical suele estar compuesto por lo más selecto del momento. Puede incluso que descubras al actor disfrutando de la inconfundible atmósfera de su local. Lo hace a menudo, así que con un poco de suerte podrás incluso conocerle. En cuanto salgas de Clarksdale, tienes dos paradas obligatorias. La primera es el cruce entre la 61 y la 49, conocida como la “Blues Crossroads”, donde hay un cartel hecho a base de guitarras que nos recuerda las leyendas locales que aseguran que justo ahí es donde Robert Johnson vendió su alma al diablo a cambio de ser el más grande en el mundo del blues. La otra parada son los campos de algodón, los que hemos visto por televisión en cientos de películas americanas. Aquí los tendrás cara a cara y podrás admirarlos en toda su inmensidad, recordando las calamidades que sufrieron miles de esclavos para cultivar estos campos. Al acabar, regresa de nuevo a la carretera porque aún te quedan dos horas y media de camino hasta llegar a Vicksburg, la ciudad perfecta para pasar la noche. Al llegar, date un paseo por la orilla del río Yazoo y visita uno de los campos de batalla más famosos a este lado del río Mississippi. La batalla en cuestión tuvo lugar en 1863 y marcó el devenir de la Guerra Civil americana. Podrás conocer todos los detalles en el National Military Park, aunque no te olvides de consultar los horarios con antelación porque cierran pronto. Otro de los atractivos de esta ciudad es el museo de Coca Cola. Finaliza la jornada participando de la vida nocturna de la ciudad y probando tu suerte en los casinos flotantes del río. Alojamiento en Vicksburg.

      Vicksburg - Baton Rouge - “Ruta de las Plantaciones” - Nueva Orleans

      Salida a lo largo del río Mississippi. Hoy es uno de esos días en los que confirmarás que acertaste a la hora de elegir tus vacaciones aunque, a estas alturas, estarás plenamente enamorado de la “Ruta 61”. A medida que abandones Vicksburg para descender hacia Nueva Orleans, observarás que el paisaje es muy diferente al que veías en los márgenes de las carreteras que surcan el norte. Es muy frecuente que haya ciénagas a uno y otro lado del asfalto. Por eso, aunque te encuentres con grandes rectas debes estar atento porque es posible que veas tortugas, ciervos y mapaches cruzando la vía. Además, hoy verás algunos de los tramos más espectacular de toda la Ruta. Cuando llegues a Port Gibson, a media hora de camino, sal de la “Ruta 61” y dirígete a la Natchez Trace. Es una carretera preciosa, ideal para bajar las ventanillas, subir el volumen de la música y sentirse libre. Es una sensación indescriptible dentro de la ruta de la música. (Nota. Puedes regresar a la 61 cuando quieras, ya sea en Stanton o en Washington DC, porque vas circulando en paralelo con tu autovía. Muy cerca de Washington se encuentra Natchez, si vas bien de tiempo es una visita interesante. ¡Cruzar su puente te encantará!). Antes de llegar a Baton Rouge, encontrarás magníficas plantaciones. Y es que uno de los atractivos de la jornada de hoy es la atractiva “Ruta de las Plantaciones” que te permitirá conocer suntuosas fincas y lujosas mansiones de preguerra que se encuentran a lo largo del tramo sur de la Great River Road. En St Francisville, te recomendamos dirígete a “The Myrtles”. Una mezcla de superstición y misterio rodean esta plantación, puesto que, según cuentan los lugareños, por estos parajes se aparecen fantasmas de esclavas fallecidas hace siglos. Sea como fuere, el entorno es de lo más fotogénico, igual que el que rodea a “Rosedown”, otra de las plantaciones más famosas de la zona. Conserva su estado original, tanto en los edificios como en sus terrenos, por lo que te será fácil imaginar cómo sería aquí la vida a principios del siglo XIX. Al acabar, sigue descendiendo por la 61 hasta Baton Rouge. La ciudad te sorprenderá en cuanto pongas el primer pie en ella. Su Museo de Ciencia y su Planetario son de primer nivel, al igual que todas las plantaciones que te encontrarás desde aquí hasta Nueva Orleans. En total son 26. Como no te será posible visitarlas todas, te recomendamos acercarte a “Houmas House” y “Oak Alley”. No sólo son fascinantes por sus paisajes y sus construcciones, sino también por su historia que recuerdan al viajero las glorias y las miserias del viejo Sur, en una época que a menudo fue de gran dureza para los esclavos negros. No olvides que aquí, en estas tierras, se plantaron las semillas del blues y el jazz, cuando los antiguos esclavos cantaban con melancolía. En gran medida, a ellos les debemos la existencia de la “Ruta 61”. La misma que nos conducirá, tras cerca de una hora de viaje, hasta Nueva Orleans, una ciudad moderna con alma histórica. ¿Un consejo? Antes de lanzarte a conocer esta fascinante ciudad, consulta la amplia e interesante agenda cultural y de ocio. Finaliza la jornada disfrutando de la vida en la calle y en sus míticos locales. Alojamiento en Nueva Orleans.

      Nueva Orleans

      Los desperfectos causados en 2005 por el huracán “Katrina”, uno de los más devastadores de lo que llevamos de siglo XXI, se dejarán ver en décadas. El agua cubrió más del 70% de la ciudad y provocó daños millonarios. Pero si algo tiene Nueva Orleans es el coraje y el empuje suficiente para salir adelante. Y así ha sido. La música no ha dejado de sonar y los estragos del huracán se han sobrellevado con valentía y tesón. Fundada por los franceses en el año 1718 y entregada a manos españolas en el mismo siglo, este enclave mantiene grandes influencias de ambos países, sobre todo desde el punto de vista arquitectónica. Lo comprobarás si empiezas la visita de la ciudad en el French Quarter, el barrio francés. Es, sin duda, el centro de Nueva Orleans. Dentro de este distrito, puedes visitar lugares tan emblemáticos como la Jackson Square y la Catedral de Saint Louis, y perderte entre los tenderetes y las tiendas de las decenas de artistas que habitan y trabajan en esta zona de la ciudad. Es el rincón más bohemio y uno de los más agradables y sorprendentes para pasear. Para no olvidarnos del espíritu de las plantaciones que visitamos ayer, hoy puedes ir al barrio de Garden District. Algunos de los antiguos terratenientes y propietarios de estas mansiones están enterrados a buen seguro en uno de los dos grandes cementerios de la ciudad: el de Saint Louis y el de Lafayette. ¿Y por qué mencionar el nombre de dos camposantos? Porque dicen muchos viajeros que no se conoce de verdad una ciudad hasta que se recorren sus cementerios. Y Nueva Orleans no es una excepción. Si puedes, contrata algún guía que te explique las historias y las leyendas que rodean las tumbas y mausoleos más destacados. De hecho, puede que coincidas con un "jazz funeral". Y para disfrutar de la ciudad desde el agua, nada mejor que navegar por el río Mississippi. (Nota. Excursión fluvial no incluida). A la hora de comer, si quieres sentarte y degustar los deliciosos platos locales criollos con mantel y cubiertos, tu destino es de nuevo el French Quarter. Sino, siempre puedes degustar platos cajún, como la Jambalaya, o comerte uno de los bocatas más famosos de la ciudad: los po-boys. ¿Más planes? Deambula por su mercado típico en Canal Street o vete de compras a Magazine Street. La noche no la puedes acabar en otro sitio que no sea Bourbon Street. Su nombre ya nos da una pista de qué te encontrarás. 24 horas de fiesta y música. Para aquellos que busquen más tranquilidad y un buen local de jazz para acabar la velada, una buena opción es dirigirse a Frenchmen Street. Alojamiento en Nueva Orleans.

      Nueva Orleans- Ciudad de Origen

      Presentación en el aeropuerto con suficiente tiempo de antelación para devolver el coche de alquiler y vuelo de regreso a la ciudad de origen. Noche a bordo.

      Llegada


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